Para qué sirve el Alprazolam. Tratamiento para trastornos de ansiedad.

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Tratamiento para la ansiedad

El alprazolam es un medicamento del grupo de las benzodiacepinas, fármacos utilizados ampliamente para tratar los trastornos de ansiedad y los ataques de pánico. Estos compuestos tienen propiedades ansiolíticas, hipnóticas, anticonvulsivas y relajantes musculares. La intensidad de cada efecto depende del tipo de benzodiazepina y la dosis prescrita. Ejercen su efecto sobre ciertos receptores cerebrales haciendo que las neuronas sean menos susceptibles a los estímulos. Este medicamento solo debe utilizarse en el tratamiento de la ansiedad patológica y no en casos de ansiedad normal pasajera.

Trastornos de Ansiedad

La ansiedad es una respuesta natural ante estímulos amenazadores que provoca reacciones como el miedo, comportamiento defensivo, estado de alerta, excitación, secreción de corticoides (adrenalina) y la aparición de sensaciones negativas. Pero en los casos en los que la ansiedad se vuelve patológica, esta respuesta tiene lugar sin necesidad de que haya ningún estímulo o amenaza real, interfiriendo con las actividades habituales. Este desorden puede manifestarse con trastornos de angustia que se somatizan provocando sudoración excesiva, taquicardia, dificultad para respirar, dolor en el pecho y temblores.

Los trastornos de ansiedad también pueden presentarse en forma de fobias (temor intenso a cosas o a situaciones específicas) o como resultado de la angustia que provoca el recuerdo de alguna situación traumática (estrés postraumático)

Posología

El alprazolam se prescribe para ser administrado por vía oral. Se absorben de manera rápida a nivel estomacal, alcanzando su máxima concentración en plasma entre 1 y 2 horas después de administrado.

La dosificación debe adaptarse en función de la gravedad de los síntomas de cada paciente, y debe ser realizada bajo estricta vigilancia médica. El tratamiento se inicia con dosis pequeñas que pueden incrementarse de manera gradual en caso de que sea necesario (no más de 1 mg cada 3 o 4 días). Deben realizarse evaluaciones periódicas (semanales), realizando pausas intermitentes en el tratamiento.

Contraindicaciones del Alprazolam

Esta contraindicado en el caso de que el paciente presente hipersensibilidad a las benzodiacepinas. En caso de trastornos crónicos, el alprazolam constituye un tratamiento auxiliar que no debe prolongarse en el tiempo. Debe utilizarse hasta que surtan efectos alternativas como psicoterapia o la prescripción de antidepresivos, ya que puede causar dependencia y puede desarrollarse tolerancia a este medicamento. Debe evaluarse la prescripción de este fármaco a personas con dependencia al alcohol y/o las drogas.

Está contraindicado en pacientes que sufran glaucoma en ángulo cerrado. También esta contraindicado su uso en mujeres embarazadas y durante la lactancia.

Es necesario tomar precauciones en caso de administrar este fármaco a pacientes que sufran trastornos respiratorios tales como EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) o apnea del sueño ya que puede intensificar los síntomas, así como en casos de insuficiencia renal o hepática. También deben tomarse precauciones en caso de prescribir este fármaco como tratamiento para personas con depresión grave o ideas suicidas.

Puede interactuar con otros fármacos como el ketoconazol y el itraconazol (antifúngicos), medicamentos antipsicóticos, hipnóticos/sedantes, antidepresivos, analgésicos narcóticos, antiepilécticos y antihistamínicos.

Efectos Secundarios

Durante el tratamiento con alprazolam pueden aparecer síntomas como somnolencia, aturdimiento, mareos, dolores de cabeza, reducción de la agudeza mental, debilidad muscular y alteraciones en la visión. En algunas ocasiones pueden presentarse náuseas, vómitos, estreñimiento, diarrea y alteraciones en la salivación, así como sequedad bucal, tensión baja, taquicardia, incontinencia urinaria, transtornos menstruales, congestión nasal, aumento de peso y disminución de la líbido.

 

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