Para qué sirve el Naproxeno. Tratamiento de la artritis

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Para qué sirve el Naproxeno

El naproxeno es un medicamento que pertenece a la familia de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Se emplea para aliviar los dolores leves o moderados causados por la artritis (reumatoide, reumatoide juvenil, osteoartritis, espondilitis anquilosante), los dolores menstruales y la gota aguda.

Artritis reumatoide, artritis reumatoide juvenil, osteoartritis, espondilitis anquilosante

La artritis es una afección que causa la inflamación de las articulaciones provocando una degeneración del cartílago, encargado de protegerla y de permitir su movimiento. La artritis reumatoide provoca tanto la inflamación de la articulación como del tejido que la rodea. Es más frecuente en las mujeres de edad mediana afectando las muñecas, los dedos de las manos, los pies y tobillos.

La artritis reumatoide juvenil es un trastorno inflamatorio de las articulaciones que se presenta en niños menores de 16 años. En casos aislados puede presentarse con fiebre o erupciones en la piel. Puede complicarse y provocar inflamación en la parte anterior del ojo (uveitis), inflamación del iris (iritis) e inflamación del iris y los cuerpos ciliares del ojo (iridocicitis).

La osteoartritis también causa inflamación en las articulaciones, generalmente provocada por la edad y el desgaste en las articulaciones.

La espondilitis anquilosante es una inflamación que afecta a la columna vertebral sobre todo a nivel lumbar. Todas estas afecciones tienen en común síntomas como rigidez de la articulación si se ha tenido mucho tiempo en reposo, sensación de calor, enrojecimiento y sensibilidad, dolor, pérdida de movilidad y deformacion de las articulaciones.

Gota

La gota es un tipo de artritis muy dolorosa, causada por la acumulación de ácido úrico en el cuerpo. Puede provocar acumulación de cristales de este ácido en las articulaciones sobre todo en el dedo gordo del pie, aunque también puede afectar al arco del pie, los tobillos, talones, rodillas, muñecas y dedos de la mano. El ácido úrico es un producto de la descomposición de un sustancia llamada “purina” que forma parte de todos los tejidos del cuerpo. Pero su acumulación puede deberse a un consumo excesivo de ciertos alimentos (carnes rojas, víceras, mariscos y ciertos tipos de pescado) o a una deficiencia en su eliminación. Provoca dolor, inflamación, enrojecimiento y sensación de calor.

Posología

El naproxeno se puede encontrar en forma de tabletas, tabletas de liberación prolongada (que se administran 1 vez al día), tabletas de liberación retardada y suspensiones. Para la artritis se prescriben una dosis que puede tomarse 2 veces al día (cada 12 horas). En caso de gota, este fármaco se prescribe 3 veces al día (cada 8 horas). Si se utiliza en caso de dolor menstrual o de otro tipo, puede tomarse cada 6 u 8 horas. El tratamiento debe administrarse preferiblemente a la misma hora.

El alivio de los síntomas de la artritis tiene lugar entre 7 y 10 días después de empezar la terapia con este medicamento.

Contraindicaciones del Naproxeno

No debe administrarse este medicamento en pacientes con hipersensibilidad a esta droga o a sus componentes. Tampoco debe administrarse en aquellos que presenten reacciones alérgicas a los AINE, ni debe administrarse durante el segundo o tercer trimestre del embarazo ni durante la lactancia, así como en niños menores de dos años.

No debe prescribirse en pacientes con enfermedad de Crohn, disfunción renal o hepática, problemas de coagulación y si se padece de colitis ulcerosa.

El naproxeno reduce la fiebre y la inflamación, por lo que puede enmascarar los síntomas de una infección. Es necesario tener precaución, ya que este medicamento puede incrementar el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, por lo que no se debe abusar de su consumo.

Puede interferir con medicamentos antiepilépticos, anticoagulantes, otros AINE, diuréticos, fármacos para la diabetes y antihipertensivos, por lo que debe informarse al médico en caso de recibir tratamiento con alguno de estos fármacos.

Efectos Secundarios

Su uso frecuente puede causar úlceras e irritaciones estomacales, hemorragias, pérdida de apetito, dolor abdominal, estreñimiento, así como cefaleas, mareos, vértigo, somnolencia y confusión mental. Puede incrementar los niveles de las transaminazas (enzimas hepáticas), causar erupciones cutáneas (sobre todo en niños), retención de líquidos y edemas.

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